16 de mayo de 2009

Luces de Bohemia

122

Latino, ya no puedo gritar... ¡Me muero de rabia!... Estoy mascando ortigas. Ese muerto sabía su fin... No le asustaba, pero temía el tormento... La Leyenda Negra, en estos días menguados, es la Historia de España. Nuestra vida es un círculo dantesco. Rabia y vergüenza. Me muero de hambre, satisfecho de no haber llevado una triste velilla en la trágica mojiganga. ¿Has oído los comentarios de esa gente, viejo canalla? Tú eres como ellos. Peor que ellos, porque no tienes una peseta y propagas la mala literatura, por entregas. Latino, vil corredor de aventuras insulsas, llévame al Viaducto. Te invito a regenerarte con un vuelo.

Ramón María del Valle-Inclán
Luces de Bohemia

6 comentarios:

Piriscola dijo...

No deja indiferente la fotografía como de costumbre, me gusta mucho el texto que has elegido de Valle-Inclan. Nos vemos German

Mª Angeles y Jose dijo...

Escojistes el momento justo con la luz para darle un toque maravilloso.
Saludos.

Abi E. dijo...

Hola Hevia, veo que sigues con tus fotos entre dos luces que tan bien se te dan.

Así que has colocado otra preciosidad con las gentes paseando por el puerto.

Y los textos de Valle-Inclán muy buenos.

un abrazo

Hevia dijo...

Muchas gracias a todos por visitarme y comentar. Hace ya tiempo que no visito vuestros blogs, digamos que ahora estoy con la "temporada de examenes" y no tengo demasiado tiempo para veros a todos. No os preocupeis; el viernes que viene ya tendre un pequeño descanso para visitar de una vez vuestras maravillosas bitacoras. Saludos!!

Blanca dijo...

Adoro a Valle. Le adoro con toda mi alma. Algún día te contaré la anecdota de un hombre que conocí el pasado año, hijo de uno de los editores de aquellos escritores de entonces, y que muy de niño le había conocido.

Slayer dijo...

Bien la foto, aunque veo que te gusta mucho el puerto deportivo (quizá demasiado, intanta coger otros escenarios9 pero bueno, como siempre bien hecha.
En cuanto al texto... no sé, el ambiente muy bohemio no me parece, a mí más bien me sugiere tranquilidad. Está terminando un duro día de trabajo, la brisa te acaricia la piel, el salitroso 8ahora ya no tanto) aroma del mar te recorre cada fibra de ti...